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Crisis de los Derechos Humanos en el Contexto de la globalización.

1.- introducción:

Significado de esta pregunta
Declaración de Intelectuales reunidos en Mexico
Datos de la actualidad

2.- Algunas precisiones del concepto de Derechos Humanos:

2.1. Problemas de la fundamentación
2.2. Análisis del término Derechos Humanos

2.3. Tres dimensiones fundamentales de los DH:
2.3.1 Fundamento ético-filosófica.
2.3.2 Fundamento jurídico.
2.3.3. Fundamento Político

3.- La lucha por los Derechos Humanos:

3.1. Un proceso dialéctico
3.2. La ética de la resistencia
3.3. Esperanza de futuro: todos los imperios caen.

 

 

Introducción:

+ Significado de esta pregunta: Qué es lo que está en crisis?
¿Se puede decir que son los Derechos Humanos (DH) los que están en crisis? ¿O es la Democracia la que está en crisis? Sin DH no se puede fundamentar una democracia, y sin Democracia no hay forma de reconocer, respetar y defender los DH. ¿O es esta misma civilización la que está en crisis? Vamos a analizar brevemente el contexto actual de los DH para tratar de calibrar qué tipo de crisis padecen estos DH

+ Que queremos decir con la palabra “crisis”:
Según el Diccionario de la Real Academia Española, (DRAE, Madrid 1992, 21 ed. Tomo I, Pág. 597) en su acepción 2ª: “Mutación importante en el desarrollo de procesos físicos, históricos o espirituales”. En su 3ª dice: “Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuidad, modificación o cese”.
El caso es que podemos iniciar la reflexión diciendo que los DH no son una definición abstracta, sino que los calificamos de antemano como un proceso, que está en situación de cambio. Una mutación importante de estos procesos.

 

+ Declaración de los intelectuales en México, 23.10.03
La crisis actual del Mundo consiste en esa barbarie en que está sumida la humanidad en esta época histórica. Y la expresan de este modo estos intelectuales que hablan “En defensa de la Humanidad”, dice así:
Nosotros, intelectuales de la academia, de los medios de comunicación, de la cultura y de los movimientos sociales de diversas regiones del mundo, participantes en el encuentro internacional En defensa de la humanidad, nos hemos dado cita en la Ciudad de México, con el propósito de reflexionar acerca de la gravísima situación mundial; y conscientes de nuestra responsabilidad hacemos la siguiente:


Declaración:

La humanidad ha llegado a un punto crítico que entraña serios peligros. Asoma una nueva barbarie. No se trata sólo de que una minoría haya concentrado una proporción enorme de la riqueza, mientras masas empobrecidas apenas pueden sobrevivir. El sistema hegemónico opera como una maquinaria de exclusión social.


Una cantidad cada vez mayor de seres humanos ha sido declarada prescindible para el modelo en expansión; y predomina la idea de que los organismos públicos deben desentenderse de la suerte de los excluidos de la globalización.


Para el gobierno de Estados Unidos, la única "ley internacional" válida es la que dicta su Congreso y el poder ejecutivo. Cualquier otra interpretación corre el riesgo de ser asociada con el "terrorismo". No obstante, la propia ONU en sus documentos diferencia el terrorismo, desligándolo de las formas de resistencia nacional contra la ocupación extranjera en Irak o Palestina y del derecho a la rebelión que consagran, también, muchas cartas constitucionales del mundo.

(De estas Declaraciones no se ha hecho eco la prensa ni la TV. Fue en México en los días 23 y 24 de Octubre. La Declaración el 25.10.03)

 

+ Algunos datos actuales.

- Crisis impuesta a los DH por el modelo NL: existe una correlación indisoluble entre violación de los DH y la implantación a sangre y fuego del actual modelo NL, la llamada Globalización capitalista.. Es más, esta violación fue una condición de posibilidad para la implantación del modelo, caracterizado por la desigualdad y sufrimiento social, escandalosa distribución regresiva de los bienes y concentración de riquezas.


- El paro creciente y la precariedad en el empleo: trabajos basura, contratos basura, salarios basura.
- La constante violación, tortura y asesinatos de mujeres en todo el mundo
- La crisis de la Iglesia católica y otras muchas iglesias. División, dos tipos de Iglesia en la católica, la conservadora y la de base. No respeta en su interior los DH, como la libertad de expresión.
- Acuerdos del Libre Comercio con las Américas (ALCA): es un pacto de EEUU para colonizar los pueblos: 34 Países sellan en Miami un acuerdo comercial vacío de contenido (El País, 24.11.03).
- Insurgencia de los Indígenas en Chiapas y en Bolivia.
- La ocupación de soldados de EEUU en Irak y de israelíes en Palestina
- Guerras preventivas en Afganistán e Irak.
- Atentados terroristas en Estambul (Fines de Nov. 2003).
- Los presos sin juicio y sin defensa posible en Guantánamo,
- Las innumerables violaciones de DH en Guatemala, donde más se violan de todo el mundo.
- Represión en Salónica contra los antiglobalizadores por protestar ante la presentación del proyecto de Constitución Europea (Octubre 2003).
- México: siguen asesinando a abogados defensores de los DH.
- Más de 3 millones de muertos por SIDA, de los cuales 2 en África, en este año 2003. Y 842 millones sufren hambre, 18 millones más que en 1995. Cada día perecen más de 70.000 personas de hambre. (26.11.03)
- Una Deuda Externa del Tercer Mundo de más de 2 Billones de $.
- Más de 500.000 niños soldados, forzados a luchar en guerras.
- Libertades sacrificadas en EEUU a causa del llamado Terrorismo.
- Las mentiras enormes de la declaración de Guerra de Irak, por parte de EEUU, Reino Unido y España, lo mismo que en la posguerra.

En este mundo globalizado por el NL es imposible cumplir los DH. No son los DH los que están en crisis. Es esta misma civilización la que está en crisis: Estamos viviendo en un proceso de cambio sin precedentes en la Historia, estamos asistiendo al `principio del fin de una era, y sufrimos dolores de parto hasta que salga a la luz otro mundo mejor..

 

2.- Algunas precisiones del término Derechos Humanos.

En qué nos fundamentamos cuando defendemos los DH. Vamos a enumerar las dificultades que tienen los DH en la formulación de 1948:

 

2.1. Problemas para encontrar una fundamentación de los DH
Lo primero que habría que preguntarse es esto: ¿en qué se basan estos derechos humanos para poder decir que son universales? La respuesta es muy problemática: si se trata de una norma universal, tiene que tener un fundamento también universal: ¿cuál? El único que posiblemente pueda presentarse es el de una naturaleza humana común a todos los hombres.


Pero, ¿existe en realidad esa naturaleza humana que tiene que ser común a todos los SH? ¿Tiene la humanidad, una esencia biológica común a todos los seres humanos? Si la persona es algo más que pura biología, ¿resulta esa esencia o naturaleza humana una elucubración mental de los filósofos o intelectuales europeos? Si existe esa realidad, ¿en qué se basan? Lo cultural no hace que todos los SH tengamos una misma naturaleza humana, sino que aceptemos una diversidad dentro de la igualdad. Juntamente con la biología, la persona, su naturaleza humana, está íntimamente condicionado por su entorno cultural.

 

Lo segundo, sería aclarar a qué orden pertenecen estos derechos humanos: ¿al orden ético de los valores, al orden jurídico de las leyes, o al orden político de los pactos y convencio­nes? porque no es fácil delimitar estos campos, (ético, jurídico o político) y la mezcolanza de estos tres niveles hace difícil su comprensión y aplicación.

 

Los fundamentos no se pueden buscar a partir de una naturaleza humana esencial, abstracta, ni del derecho natural, no se trata de la "physis" (lo físico, lo biológico, lo corporal, propio de la naturaleza humana), sino del "nomos" (de la norma, de los preceptos, leyes, constituciones políticas, formas culturales que elaboramos los hombres), de la ley, de esta normativa universal como son los DH, como convención de los hombres.

 

Lo tercero: a partir de 1948, y prescindiendo de otros fundamentos, se puede decir que la nueva fundamentación de los derechos humanos reside en el acuerdo humano y político entre los legítimos representantes de las distintas naciones. Se trata de un acuerdo entre hombres y pueblos, no en las esencias, sino en las existencias concretas de estos hombres y estos pueblos que quieren hacer realidad unos determinados valores.

 

No es posible determinar en qué consiste el fundamento ético, jurídico o político de los DH. Más bien presentamos las dudas y la penosa búsqueda de esos fundamentos. Esta es una de la crisis interna que tienen los DH.

 

2.2. Análisis de lo que significa el término DH:
El término derechos humanos es una convención adoptada en 1948 en los comienzos de la época de la Guerra Fría. Antes de la Declaración Universal de los Derechos Humanos no podía hablarse de derechos humanos “propiamente dichos”, sino de derechos de la nueva clase burguesa que va conquistando a lo largo de los siglos XVI al XX todas y cada una de las esferas del poder. Después viene la “gran victoria” frente al nazismo e, indirectamente, frente al comunismo soviético. Más tarde la sustitución del imperialismo europeo por el estadounidense. La ideología liberal, expresada en esa Declaración, se consolida como la visión “natural” y “universal” de la persona que se expresa en las “normas” y textos que van surgiendo del orden establecido de Naciones Unidas. La ideología liberal se caracteriza por sus componentes individualistas, abstractos y formalistas. Este es el molde en el que se expresan los DH.


Lo que nos interesa, por el momento, es resaltar la visión liberal individualista de los derechos humanos. Por un lado, el término humanos ha servido para la imposición de una concepción de la idea de humanidad, y que funciona “como si” expresara la esencia abstracta de la persona. Por otro, el término derecho ha servido para presentar los derechos humanos “como si” pudieran ser garantizados por sí mismos sin la necesidad de otras instancias. Esto ha llevado a polémicas que han discutido si era mejor hablar de derechos fundamentales o de derechos humanos. El hecho de la existencia de un derecho nacional de los derechos humanos (los derechos fundamentales formulados en la Constitución), y un derecho internacional de los derechos humanos, nos aclara lo que venimos defendiendo: cuando hablamos de derechos humanos, lo hacemos desde una convención, de un acuerdo ideológico.

Qué significa la Declaración de DH: debemos tener en cuenta tres cuestiones:
1ª- la inserción de dicho concepto (Declaración Universal de Derechos Humanos) en el marco socio-político de la Guerra Fría entre los países capitalistas y los comunistas
2ª el reconocimiento positivo de los derechos se dio en el marco geo-estratégico de la descolonización “controlada” de las antiguas colonias
Y 3ª- la continuidad de la definición “humanista”, es decir, esencialista y abstracta de los derechos, que pretendía verlos como la plasmación histórica de una naturaleza humana al margen de la historia. Esta formulación es el producto cultural de una instancia ajena a los procesos de luchas sociales y separada del capitalismo como base ideológica, económica y política de la reconstrucción mundial tras la segunda gran guerra.

 

Las primeras formulaciones de los derechos humanos, como la Carta Magna (1215), el Bill of rigts (1689), la Declaración de derechos de Inglaterra, la Declaración de derechos de Virginia (1776), la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano (1789) en Francia, significan el resultado de la lucha de determinados grupos intelectuales con más o menos privilegios por alcanzar algo que creían les pertenecía. Aunque idealmente se presentan como derechos humanos, son derechos limitados a una forma concreta de ser hombres: Esto sucede de tal manera que ni siquiera se atribuyen esos derechos a quienes conviven con ellos como eran los campesinos ingleses o franceses, los negros o esclavos norteamericanos, por más que no se les niega su carácter de 'humanos'. Son derechos de una clase social hasta entonces desposeída de ellos y sometida; estas formulaciones muestran a las claras el carácter ambiguo e ideologizado de los derechos humanos. Aunque abren un ideal positivo y muestran un método eficaz de lucha para hacer que el derecho sea real y efectivo, muestran al mismo tiempo su carácter inhumano y se vuelven a convertir en la fuerza legitimadora de los poderosos; se vuelve a cubrir con el manto de la universalidad lo que es el ideal de unos particulares, favorable para unos pocos y desfavorable para las mayorías de cada nación y sobre todo para la inmensa mayoría del mundo entero.

 

Con esto nos vamos aclarando un poco acerca de la Fundamentación de los DH. Y seguimos preguntando: ¿en qué nos fundamos cuando defendemos los DH?

Independientemente de otras críticas y discusiones, parece claro que la DUDH constituye un resumen magnifico de los ideales, valores y normas, con esa aspiración de universalidad que le caracteriza. Lo difícil es formular en un lenguaje y en unos términos que sean asequibles a todas las culturas, lo que significa la Vida y la Dignidad de todos los Seres Humanos (SH). Los DH son algo más que las normas que los reconocen a nivel nacional o internacional y algo menos que las propuestas idealistas que los reducen a una esfera moral.

 

2.3.1. Fundamentación ético.-filosófica

Repito que no pretendo decir exactamente cuál es el fundamento ético-filosófico de los DH, sino exponer los interrogantes y la búsqueda de esos fundamentos. Son muchos los autores que ofrecen distintas versiones de esa fundamentación. Parece ser que están íntimamente ligados a esa vida y dignidad humana los valores de la Vida, la Libertad, la Justicia, el Amor y la Verdad. Y que juntamente con la igualdad y la solidaridad forman un síndrome humano propio de todas las personas, de todas las clases sociales y de todos los pueblos. Estos valores, como expresión de la vida y dignidad de los SH, tienen que ser protegidos para que esa vida y dignidad se encuentren a salvo de cualquier agresión. Por otra parte, al basarse en valores humanos, establece una simetría absoluta entre derechos y deberes. Y por otro lado, son el motor de la lucha porque se reconozcan y se tengan en cuenta en cualquier circunstancia histórica de cualquier país.

 

¿Son innatos al Ser Humano (SH) estos Derechos? La Declaración de 1948 es una formulación abstracta, universal e individualista, propia del lenguaje liberal. ¿Hay esencias humanas abstractas que pueden formular exactamente la realidad del SH en su dimensión histórica, social, política? ¿Son esencias o son personas de carne y hueso?. ¿De qué sirve reclamar la esencia metafísica que nos pertenece por el mero hecho de ser Seres Humanos, ante las prácticas opresoras de las grandes Multinacionales? ¿Qué se ha conseguido en los más de 50 años de la firma de la Declaración Universal a la hora de resolver los problemas de condiciones de vida de más de las 4/5 partes de la humanidad? Cerca de 5.000 millones de personas.

 

¿No estaremos universalizando un solo punto de vista, el judeo-cristiano-occidental y lo presentamos como la esencia inmutable de algo que subyace en la dignidad de toda persona? No cabe duda que esta Declaración es un producto cultural propio de las condiciones sociales de los que lo redactaron. Es un hecho de que somos herederos de la cultura griega, en concreto de Platón y del Mundo de las ideas y de las esencias propias de su Filosofía. Platón forjó un mundo estático, abstracto y esencial, no de realidades vivas y existenciales. Platón dice que las cosas son en sí por naturaleza, y además no pueden cambiar, son estáticas, completamente ajenas a los flujos naturales e históricos. La herencia cultural de esta Filosofía griega fue decisiva en la formulación de la Declaración de DH de 1948. Recordemos el inicio de cada art. “Toda persona tiene derecho a...”

 

Es posible que esos valores que antes mencionábamos –vida, libertad, justicia, amor verdad, igualdad, solidaridad- sean el producto de lo que Spinoza (filósofo racionalista del siglo XVII) denominó el conatus, es decir, ese esfuerzo, esa tendencia natural y espontánea para permanecer en la existencia. O dicho de otra manera, la creación de potencia política de la multitud para perseverar en la existencia. Es decir, para vivir y vivir con dignidad. Este podría ser el fundamento ético de los DH.

 

Este conatus constituye (según el profesor titular de Derecho en Sevilla, Joaquín Herrera Flores) el fundamento inmanente de los derechos humanos, y es el que nos impulsa a la autoconservación El “conatus”, es la causa de nuestra tendencia a actuar en aras de perseverar en el ser, es decir, continuar viviendo y no muriendo lentamente o antes de tiempo. Y al mismo tiempo luchar por la transformación de todo aquello que intente reducir su fuerza y su dinamismo. Si nuestro universo normativo se sustenta en el miedo, en la superstición y en la muerte, estamos ante la aniquilación de lo humano. Sólo desde la alegría, la felicidad y el deseo de vida son los que se dedican a fortalecer nuestra potencia ciudadana.

2.3.2. Jurídica:

¿Qué fundamento jurídico podemos encontrar en los DH?
Si todos somos personas, lo mismo hombres que mujeres, lo mismo el africano que el asiático que el europeo, lo mismo el campesino del altiplano que el andaluz, lo mismo el empresario que el obrero de la construcción, todos tenemos que gozar de los mismos derechos, que protejan nuestra vida y dignidad. Todos somos iguales ante la Ley.

 

Es decir que los valores que entrañan la vida y la dignidad humana tienen que tener un marco jurídico que garanticen y defiendan a los SH. El Derecho no es solamente algo formal individualista: -lo que no está prohibido está permitido- sino que tiene como única función establecer y garantizar marcos de acción de amparar a los ciudadanos de los abusos del poder. Por ejemplo, en la Constitución de los Estados se suelen recoger todos los artículos de los DH. Hablamos entonces de las tensas relaciones entre las categorías de identidad y diferencia. En qué nos identificamos y en qué nos diferenciamos. Ya desde los debates de la Asamblea revolucionaria en la Francia de 1789 se viene hablando de la necesidad de un mínimo de uniformidad ciudadana como base para la construcción de un Estado democrático. Los ciudadanos deben compartir una serie de rasgos comunes que nos permitan entendernos. Esos rasgos comunes hacen posible hablar de la igualdad ante la ley y presentarla como si de un “hecho” se tratara: todos somos iguales ante la ley. Por tanto, cualquier diferencia “real” entre las personas o grupos hay que respetarlo, y sólo entra en el debate jurídico siempre y cuando no provoque algún tipo de discriminación ante la ley.


Por ejemplo, si en un Parlamento la relación hombre-mujer es del 80 y el 20%, en esa institución el sexo tiene mucha importancia: los hombres tienen mucha más posibilidad que las mujeres de ser parlamentarios. Por ejemplo, si en un código civil se sigue utilizando el término padre de familia, el sexo del que firma los contratos o del que puede decirse que es una persona representativa tiene mucha importancia: es un criterio discriminador en beneficio de una sola de las partes. Hay que reconocer y proteger pública y jurídicamente las diferencias.


Pero resulta que en el plano social, la problemática de la igualdad tiene un contrapunto que no es la diferencia, sino la desigualdad. En este plano ya no hablamos de no discriminación de las ciudadanas y ciudadanos ante la ley, sino de las diferentes condiciones sociales, económicas y culturales que hacen que unos tengan menos capacidades para actuar que otros. Los ricos tienen más capacidades de actuar, es decir, de pensar y decidir, que los pobres. En este nivel se constata que el progreso en las técnicas y la abundancia de bienes para unos, no sólo no ha redundado en beneficio de las inmensas mayorías populares sino que precisamente parecen alimentarse de la explotación y empobrecimiento de las cuatro quintas partes de la humanidad.

 

En el aspecto jurídico del problema podríamos afirmar que se da una proporción inversa entre la cantidad de recursos que se maneje y la relación que se tenga con los derechos: a mayor cantidad de recursos disponibles, menor referencia a estos derechos, y a menor cantidad de recursos, mayor referencia a los mismos. Los ricos apenas invocan los DH, mientras que los pobres los reclaman con frecuencia. Pero, por el contrario, los ricos que tienen mayor cantidad de recursos disponible, que los pobres, le dan mayor importancia a estos derechos, y los pobres que tienen menor cantidad de recursos, sienten mayor indiferencia y desdén hacia los mismos

El problema de los derechos humanos es un problema no sólo complejo, sino ambiguo, pues en él no solamente confluye la dimensión teóricamente universal de todo SH con la situación real y concreta en la cual desarrollan efectivamente su vida la totalidad de los seres humanos, sino que tiende a ser utilizado ideológicamente al servicio no de la persona (de toda persona) y de sus derechos, sino de los intereses de unos u otros grupos, de una clase social o de otra, en la que están insertos esas personas concretos.


Si es verdad que toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país (art.21.1), si se considera justa esta participación política de todo ciudadano, hay que verificar si realmente en las condiciones políticas de dicho país se puede realizar este derecho, y qué es lo que ocurre que no se pueda realizar: ¿Hay dictadura? ¿No está recogido este derecho en el ordenamiento jurídico, en la constitución de ese país?


En la constatación de si el derecho proclamado sirve para la seguridad de unos pocos y deja de ser efectivo para la inmensa mayoría. ¿Sólo tienen derecho a la vida y a la seguridad (art.3) unos pocos, una determinada clase social, o tribu, o grupo étnico, y los demás, la inmensa mayoría de ese país, la vida de todos estos ciudadanos está en manos de indeseables? ¿Qué pasa que mueren tanta gente, tantos niños? ¿Por qué no tienen asegurada su vida, al menos biológicamente?

Este puede ser el objetivo de la democracia y del estado de derecho. Lo importante para el derecho será no defender y garantizar los privilegios de los miembros de una clase, sexo, raza o etnia, en perjuicio de otras clases. Y a partir de ahí, tengamos el marco adecuado, no para seguir gozando de privilegios formales, sino para crear las condiciones que permitan gozar de mayores cotas de libertad y riqueza sin la contrapartida de la desigualdad.

 

2. 3.3. Política

¿Dónde gravita el fundamento político de los DH?.
Se trata de crear relaciones políticas y democráticas, no violentas, que den cauce a la vida y dignidad de los SH. En este nivel se trata de comprender las relaciones entre los conceptos de igualdad y de libertad. En una sociedad concreta, en la “polis” se supone que todos somos iguales ante la Ley y que todos gozamos de la misma libertad. ¿Es esto verdad? Significa, por ejemplo, la eliminación de la pobreza y el respeto al medio ambiente, un mínimo de seguridad humana de personas y pueblos. La lucha por la igualdad no agota la lucha contra la discriminación ni contra las desigualdades. Hay que introducir en el debate de la lucha por la libertad unas condiciones de no discriminación y de igualdad de recursos, que siempre irán “más allá de la igualdad”.
Los privilegiados, las clases altas, pretenden situarse en un plano neutral, fuera del contexto histórico, al margen de cualquier situación social, política o económica, y desde allí invocar los DH que les permiten seguir en sus intocables intereses. Así entienden ellos la Libertad. La paradoja está servida: individuos que se definen como “no situados”, dependen de hecho de la buena “situación” en la que viven. Rechazan por otro lado, cualquier acción política que crea condiciones sociales, políticas y económicas, como la vivienda, sanidad y educación que favorezcan las clases populares y que interpretan como agresiones a sus privilegios.


En lugar de esa concepción abstracta, esencialista y al margen de la historia de los derechos humanos, habría que proponer el problema, no sólo desde la perspectiva del triunfo de la razón sobre la fuerza, sino desde la defensa del débil contra el fuerte. El hombre no es una generalidad unívoca y abstracta que se repite multiplicadamente en los hombres concretos de cada país, de cada cultura o civilización, sino que se trata de una realidad dialéctica entre el fuerte y el débil, entre el señor y el esclavo, entre el opresor y el oprimido. Con el agravante de que la condición de esclavo y oprimido no es una mera "carencia", algo que le falta, sino que es el fruto de una situación de privación, de despojo múltiple y diferenciado. Muchas veces esa formulación de los derechos humanos es una falsa superación idealista de esta confrontación dialéctica, algo que puede ocultar esa realidad escindida, y muchas veces, favorece la continuación de esa situación, presentando como derecho de todos lo que es privilegio de unos pocos.

 

3.-La lucha por los DH:

En este mundo globalizado nos quieren hacer creer que no hay alternativas a este sistema capitalista neoliberal. Que este mundo es así y no se puede cambiar. Nosotros decimos que sí, que hay Alternativas. Y una principal es la lucha por la Vida y la Dignidad de todos los SH. La lucha por realizar esos valores que se formulan en los DH, Esa lucha es todo un proceso de defensa por la sobrevivencia de la humanidad

 

La lucha por los derechos humanos sólo será posible en la medida que vayamos construyendo un espacio social ampliado en el que la lucha contra la discriminación tenga en cuenta, por un lado, la progresiva eliminación de las situaciones de desigualdad y, por otro, convierta las diferencias sociales, de sexo, económicas, laborales, etc. en un recurso público a proteger. La vivienda, la salud, la educación, la asistencia sanitaria, son bienes públicos a proteger, no mercancías para enriquecerse.
Los derechos humanos vistos desde los pueblos oprimidos y desde las mayorías populares, es la forma adecuada de lucha para alcanzar una universalización real, concreta e histórica de los mismos. Esta pone al descubierto la ambigüedad de su proclamación hecha desde una universalización abstracta. Descubre el carácter dialéctico que le es históricamente esencial, despojándole así de su apariencia estática y niveladora. Descubre y desenmascara la utilización interesada de la doctrina de los derechos humanos, cuando se la emplea para legitimar los privilegios de algunas personas, grupos y naciones. Esta formulación hace de la universalidad de los derechos humanos una burla sangrienta, porque no solo no se da esa universalidad, sino que se la niega positivamente, ya que se requiere la muerte y opresión de una gran mayoría para que pueda darse la dominación y libertad aparente de unos pocos.
Denuncia la mentira de los países ricos y de las clases poderosas dominantes, que tratan de aparentar el que en ellos se da el pleno cumplimiento de los derechos humanos, cuando lo que se da es el disfrute de derechos nacionalistas o clasistas. Esta formulación plantea el problema de su radicalidad al enmarcarlo en el contexto de la vida y la muerte, de la liberación y de la dominación. Obliga a plantear una solución definitiva que lleve a hacer justicia, porque los derechos son el resultado de una lucha, que la parte dominante quiere usar a su favor, pero que la parte dominada debe de poner a su servicio.

 

3.1. Un proceso dialéctico

Los derechos humanos no son algo dado y construido de una vez por todas en 1789 o en 1948, sino que se trata de procesos. Es decir, de dinámicas y luchas históricas resultado de resistencias contra la violencia que las diferentes manifestaciones del poder, tanto de las burocracias públicas como privadas, han ejercido contra los individuos y los pueblos. Ahora bien, no hablamos de procesos “abstractos” dirigidos por alguna filosofía. Los procesos de lucha, a los que hemos ido denominando como derechos humanos, comenzaron a surgir históricamente con la aparición de una nueva forma de producir y de distribuir bienes.


A medida que se van consolidando estructuras de poder adecuadas a su afán voraz de acumulación y dominación, van surgiendo los procesos que, en la actualidad, denominamos “derechos humanos”. Así, la burguesía en ascenso durante los siglos XVII y XVIII utilizó los “derechos del ciudadano” –en esta fase histórica no se puede hablar aún de “derechos humanos”- para resistirse a las monarquías absolutistas.
Si nosotros hablamos de derechos humanos como procesos de lucha –el conatus, del que hablaba Spinoza en el s. XVII, como fundamento ético-filosófico de los derechos humanos-, debemos negar estas fundamentaciones idealistas y ver los derechos humanos en sus contextos históricos y en sus relaciones de sumisión que impone el capitalismo.

 

En la actualidad, estamos asistiendo a una nueva fase histórica que está exigiendo una nueva perspectiva teórica y política en lo que concierne a los derechos humanos. Desde finales de los años 80 y principios de los 90 del siglo pasado, y a consecuencia de fenómenos tales como la caída del socialismo real y la consiguiente expansión global del modo de producción y de relaciones sociales capitalistas, se han iniciado nuevos procesos que están poniendo en cuestión la naturaleza individualista, esencialista, de los derechos que primó desde 1948 hasta casi la última década del siglo XX.


La nueva fase del capitalismo es la llamada la globalización “neoliberal” . Las características propias de la nueva fase de apropiación del capital, están provocando un cambio importante en la consideración de los derechos humanos: primero, a un nivel jurídico, estos “hechos” han inducido, en primer lugar, a la crisis del derecho nacional de los derechos humanos, están perdiendo su carácter normativo La instauración paulatina de un orden global desigual e injusto que está minando las propuestas de justicia social , están llevando a la teoría jurídica internacionalista a una “relectura constituyente” que base el derecho internacional, más que en el individualismo y el etnocentrismo, en la planetarización de las necesidades y exigencias de individuos y grupos, en la búsqueda material de justicia y de solidaridad y en la instauración de una relación circular entre el Estado y la comunidad internacional.

 

Y, a otro nivel, la conciencia de las injusticias y los desequilibrios a los que conduce la globalización, está provocando, en primer lugar, el surgimiento de procesos de reacción social multitudinarios de repulsa (los movimientos antiglobalización) que llevan años poniendo en jaque las antaño tranquilas y legitimadas reuniones de los poderosos del planeta, como las del FMI, el BM o la OMC; en segundo lugar, el inicio de búsquedas de nuevas rearticulaciones de redes sociales amplias (los tres foros sociales mundiales celebrados en Porto Alegre, los dos foros europeos, el foro africano, etc.), que están formando un movimiento de movimientos a nivel planetario que no se conforma con las tradicionales formas de participación y articulación sociales, sino que están creando una nueva visión de lo que significa la democracia; y, a nivel internacional, están dando origen a toda una amalgama de textos, declaraciones y propuestas que superan con creces el carácter individualista y esencialista de la Declaración Universal . Este es el proceso dialéctico entre los dos polos actuales: por un lado, el llamado Orden internacional del Imperio de Bush, y por otro, las multitudes populares que buscan otro Orden, otro Mundo.

 

¿Es posible negar que estamos ante un nuevo proceso, ante una nueva dinámica histórica que se enfrenta a las nuevas circunstancias por las que atraviesa el mundo a inicios del nuevo milenio? ¿Son los derechos humanos algo dado y construido de una vez por todas o procesos en permanente construcción y reconstrucción? ¿No estaremos asistiendo a la instauración de un nuevo proceso de derechos humanos enfrentado de lleno contra la globalización neoliberal?

 

3.2. Una postura ética: la resistencia

Frente a la constante violación de los DH, no cabe otra postura que una lucha constante, una ética de la resistencia. Los derechos humanos, constituyen algo más que el conjunto de normas abstractas y formales que los reconocen y los garantizan a un nivel nacional o internacional. Forman parte de esa tendencia humana por construir y asegurar las condiciones sociales, políticas, económicas y culturales que permiten a todos los seres humanos perseverar en la lucha por su dignidad.

 

El hecho de aplicar a la historia concreta de cada país esta Declaración de los derechos humanos, muestra el problema radical: la lucha de la vida contra la muerte. Esta lucha se plantea en muy diversos planos tanto si se atiende al orden personal, como al orden social, como al orden institucional. En la base de todo está la vida biológica, sabiendo que la vida humana es algo más que pura biología. Pero, al menos la vida biológica se constituye en el derecho primario: el derecho a vivir. Y esto no se da en la mayoría de los países, donde se hace sumamente problemático conservar la vida biológica por la extrema pobreza o por las condiciones de represión o violencia. De hecho, para la mayor parte de la humanidad no se dan las condiciones reales para poder seguir viviendo biológicamente. Y los derechos humanos deben serlo de la humanidad entera o dejan de ser humanos realmente. Esta lucha de la vida contra la muerte se traduce en concreto en la lucha de la víctima contra su verdugo y esta lucha se da en distintos planos: el de la libertad, el de la justicia, el de la dignidad, el de la solidaridad. En definitiva, en el plano de la plenitud de la vida, que sin dejar de ser biológica, trasciende los límites de lo puramente biológico.

 

Por eso debemos resistirnos al esencialismo de la “convención” propia del discurso occidental sobre tales “derechos”. Resistencia a los esencialismos y formalismos liberal-occidentales que, hoy en día, son completamente favorecedores de los desarrollos genocidas e injustos de la globalización neoliberal. Esa resistencia son espacios de lucha por la particular concepción de la dignidad humana.

 

Para nosotros, la negación de la dignidad consiste en lo que denominamos la “nueva constitución jurídica de la globalización”, la cual se materializa entre otras cosas, en los diferentes “acuerdos” que surgen de la Organización Mundial del Comercio, recientemente tenida en Cancún (Septiembre 2003). Para esta “constitución jurídica del neoliberalismo globalizado”, el mundo es, efectivamente, una mercancía”. Conviene resaltar la idea de que las cosas y las mercancías tienen precio, mientras que solo las personas tienen dignidad (Kant)

 

Los derechos humanos deben ser entendidos como los procesos sociales, económicos, políticos y culturales que configuren ese acto ético y político maduro y radical de creación de un orden nuevo. Y sean la matriz para la constitución de nuevas prácticas sociales propias de los disidentes, antagonistas, revolucionarias y subversivas de esa globalización que se opone absolutamente a los valores de libertad, igualdad, solidaridad.. Por esa razón, el último y gran desafío que citamos en esta conferencia es el afirmar que lo que convencionalmente denominamos derechos humanos, no son meramente normas jurídicas nacionales o internacionales, ni meras declaraciones idealistas o abstractas, sino procesos de lucha que se dirijan abiertamente contra el orden genocida y antidemocrático del neoliberalismo globalizado.

 

Conviene hacer estos análisis y fundamentar bien nuestras convicciones a la hora de defender los DH. Porque existe una tenaz oposición, un rechazo brutal a la aplicación y defensa a estos DH por parte del imperialismo de los EEUU que no los reconoce. Porque ha habido y sigue habiendo una serie de víctimas, asesinatos y dura represión y muchísimas personas que han dado su vida por defenderlos. En definitiva no es defender una formulación individualista, esencialista y abstracta de la Declaración de 1948, sino que es la defensa de la vida y de la dignidad de miles y miles de SH en el planeta tierra.

 

4.3. Esperanza: todos los imperios caen.

Parece que asistimos al principio de un declive y casi de una caída de este imperialismo norteamericano en el Mundo. Es una constante en la historia que los imperios caen irremisiblemente, y no por la acción exterior, sino por el derrumbamiento interno. No es posible que EEUU mantenga indefinidamente la multitud de bases que tiene instaladas a lo largo y ancho del Planeta. Se está empezando a resquebrajar este imperio. Podemos decir que es Bush y su imperio el mayor peligro para la Humanidad y para los DH.

 

Y a ello ayudan las constantes luchas planetarias de los que queremos y sabemos que otro mundo es posible. También podemos decir que otros DH son posibles. Menos esencialistas, menos occidentales, más históricos, más planetarios.


La crisis de los DH es la crisis actual de esta civilización, de este imperialismo que ya empieza a decaer.

Estamos viviendo en un proceso de cambio, una radical mutación que va alumbrando un nuevo orden. Y ante esta perspectiva bastante caótica del Mundo, el miedo la inseguridad , el desconcierto y un cierto pesimismo, la postura no es el no hacer nada, el esperarlo todo de arriba, el esperar a que cambie, sin participar en el cambio, no es una postura ética, no es el camino. Es un callejón sin salida en el que nos quieran meter los amos del mundo, los que dicen que no hay alternativas, los del pensamiento único. Sí hay alternativas.

 

El problema real es cómo defender los derechos humanos, sociales y políticos en un orden social tan violento. Porque podríamos pensar que vamos a salir perdiendo. Frente al imperio del dinero y de las armas, ¿qué hacemos con nuestros valores éticos? Los valores ni se compran ni se venden. No podemos renunciar a nuestra dignidad de personas y de personas éticas que tienen y que quieren vivir con unos valores irrenunciables. Pensamos que OTRO MUNDO ES POSIBLE.

 

La esperanza sólo se justifica en los que caminan. No hay esperanza sin movimiento. No está hecha la esperanza para los inmovilistas, conformistas, escépticos o los que ya están de vuelta de muchas cosas. Hay que globalizar la esperanza. La esperanza es propia de los utópicos. Los que luchan por algo colectivo, histórico, por ese mundo posible, ese que no está todavía en ninguna parte, es lo que significa la Utopía. Son los que tienen pasión por la Utopía, por los valores propios de una humanidad nueva. Son los únicos que mueven la historia. La ética siempre es una señal de esperanza.


José María García-Mauriño
Huelva 10 de Diciembre de 2003