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Jesús y el poder religioso. El Evangelio y la liberación de los oprimidos

 



CARLOS ESCUDERO FREIRE
Editorial Nueva Utopía. Madrid, 2003. Págs. 271

Carlos Escudero Freire, licenciado en Ciencias Bíblicas por el Pontificio Instituto Bíblico de Roma, perteneció a la Congregación Salesiana y fue profesor de Nuevo Testamento en centros teológicos de España. En Jerusalén y bajo la dirección del P. Benoit elaboró en L’Ecole Biblique su tesis doctoral sobre la cristología de la Anunciación en San Lucas. El curso 1976-77 lo pasó en Roma, terminando de escribir su libro “Devolver el Evangelio a los pobres”, publicado por Editorial Sígueme de Salamanca, en 1978. En este año se seculariza y forma una familia, pasando a trabajar en un colegio de Sevilla como profesor de idiomas.

El libro está dedicado a las Comunidades Cristianas Populares de su tierra andaluza y se apoya en detallados y rigurosos análisis de los textos bíblicos. Tiene tres capítulos. En el primero (“Jesús proclama e inaugura el Reino de Dios”) se analiza la misión de Jesús a quien el Padre “envía para liberar a los marginados y explotados, es decir, para devolverles su dignidad a los oprimidos”. En el segundo (“Dios es verdadero Padre y nos ama tal como somos”) se explora la revelación que sobre Dios-Padre transmite la enseñanza y el comportamiento de Jesús. En el tercero y último (“El Espíritu de Dios”) se analiza “la relación del Espíritu Santo con los creyentes, el hecho más importante y trascendente para los discípulos de Jesús después de la Resurrección”.

La lectura de los análisis y reflexiones de Carlos Escudero resulta una verdadera delicia. Es un caso concreto y práctico de algo muy importante en estos momentos. Entre los cristianos la Biblia no es dictada por Dios, sino “inspirada”. La palabra de Dios es a la vez palabra de Isaías o de Lucas o de Pablo. Además se admite la existencia de los “géneros literarios” y las maneras concretas de vivir el sentimiento religioso propios de cada sociedad o época. A este último concepto se le conoce como “inculturación”. Muy lejos de esta postura se encuentra el Islam (que significa “sumisión”). El Corán se considera “dictado” por Alá a Mahoma y no se vislumbran atisbos de posibles interpretaciones.


JAS. Septiembre. 2006