Estudios y trabajos >Casimiro Bodelón Sánchez

REFLEXIONES PERSONALES SOBRE LA ÉTICA ESPERANZADA

 

<<Quien espera en la pura esperanza, vive un tiempo de espera vacío>> (Paulo Freire, Ginebra, marzo 1971)

 

La Esperanza y su hija la Ética Esperanzada o aterrizan frecuentemente en “contenidos reales” o se convierten en brindis al sol de la utopía irrealizable; de ahí que predicar o difundir esta Esperanza y la Ética de la misma, supone FORMAR e IN-FORMAR, sin cansarse en tan ardua siembra. Personalmente tengo la seguridad ética de que tal semilla siempre produce fruto. Lo veremos o lo verán nuestros nietos, pero hay semillas que arraigan y se necesita alma de “labriego” para no temer la sementera. Más aún, hay que tener la voz templada para sembrar cantando, con alegría, con ilusión. A los pesimistas se les pudren las semillas en el granero o se las comen los ratones. Creo que era san Pablo el que decía: “a tiempo y a destiempo”, es decir, con generosidad.


Cuando el otro día viajábamos hacia Madrid, creo haber percibido en tu mensaje, en un determinado momento de nuestra larga conversación, un cierto cansancio y casi la sensación de que estábamos sembrando en árido o en el desierto, porque la gente apenas responde.

 

Siendo sinceros y honrados, sin el menor atisbo de orgullo o inmodestia, amigo José Antonio, tú y yo y algunos más (me gustaría que el número fuese grande) somos unos privilegiados en muchos campos: tuvimos la suerte de conocernos hace ya muchos años; compartimos problemas íntimos y menos íntimos de todo tipo, compartimos angustias, inquietudes, miedos, alegrías, aventuras… Ese “compartir” fue muy real, nunca nos contentamos con estar “yuxtapuestos”. Nos apoyamos mutuamente. Muchos de nuestros compañeros sentían las mismas inquietudes que nosotros, pero por una u otra razón no se atrevieron a dar el paso o no encontraron quien les empujara y se quedaron en la “posibilidad desesperanzada”. Nosotros, tú y yo nos lanzamos a estudiar. ¿Recuerdas nuestras reuniones de Catequista y Jefe de Estudios en Masaveu? De fácil, nada de nada. Nunca te agradeceré bastante tu apoyo. Solo, yo no hubiera dado el paso. Fue durísimo, pero, insisto, nos apoyamos y vencimos los obstáculos, seguimos creciendo, aprendiendo, viendo y viviendo… Salimos…Con gran sacrificio y esfuerzo denodado conseguimos un buen trabajo. Nada fácil tampoco.

 

Tuvimos la suerte y el acierto cada uno de encontrar una compañera con la que “compartir”. ¡Qué bonita es la vida en pareja, y muchas veces, qué difícil! Pero veníamos del “duro desierto” y hemos sabido aguantar, sin tirar la toalla. Tentaciones y ocasiones las tenemos todos, porque no es oro todo lo que reluce. Pero ahí estamos. Hemos tenido hijos por los que hemos luchado y en los que hemos plasmado, dentro de nuestras posibilidades, tantos ideales personales y educativos… Una obra nada, nada fácil. Ellos son nuestra respuesta, son la Esperanza y la Utopía que hemos hecho realidad ética: son jóvenes que queremos entrañablemente y que nos quieren; jóvenes que piensan y se cuestionan la realidad y, en absoluto son nuestra fotocopia. Son personas adultas con capacidad de pensar autónoma; son nuestra aportación y lo que ellos decidan; pero ahí hemos estado nosotros muy a su lado, compartiendo intensamente la vida con ellos.

 

Todo esto no es por puro azar, sino el fruto cuajado de ideas, principios, valores, coherencias, sacrificios; y, en nuestro caso, no ha supuesto una ruptura brusca con nuestra “vida” anterior. Recuerdo mi respuesta a Aureliano (Provincial), cuando me preguntó qué hacía: “lo mismo que antes, con la diferencia que tengo mujer e hijos y me pagan a final de mes”. Hemos cambiado la carcasa, la fría yuxtaposición comunitaria por la “cálida conjunción”. Pero que nadie se vaya a creer que ha sido fácil o un camino de rosas. Yo diría que hemos conquistado un buen regalo, en dura lucha y con la gran suerte de nunca “estar solos”.


La soledad de los yuxtapuestos, sin nada “vital” que compartir, nos alejó de la institución en la que habíamos entrado desde muy jóvenes con toda la ilusión. Pero yo sigo detectando en muchos cosaresenses esa fría soledad. Tras su salida siguen estando solos; siguen yuxtapuestos a muchas cosas, grupos, personas, pero incapaces de “conjunción” y manifiestan, unos de forma clara y otros de forma latente, una terrible agresividad contra todo y contra todos, contra lo de antes y contra lo de ahora…, siguen siendo unos eternos IN-SATIS-FECHOS. Tiran por la borda esa ingente carga de rico mineral que todos llevan dentro, incapaces de depurar en el crisol de su nueva vida tan preciados metales, separándolos de la ganga.

 

En nuestra vida anterior había mucha ganga, pero también había minerales extraordinarios. Reconocerlo es de justicia; condenar todo lo anterior, como puro material de desecho, es un grave error, un arrebato grosero que ciega y no nos deja ver la realidad serenamente.

 

Yo, en Cosarese me he encontrado con personas como Jaime, como Luis Feu, Gregorio Bartolomé, Jaume, Juan Antonio, Carlos, Ovidio, Balbino, Goyo … y algunas mujeres, que son oro fino (perdónenme los no citados, son muchos y muchas). A ti, José Antonio, ya te tenía de antes, por eso recurrí para implicarte en el tema. Yo he sido muy afortunado al poder contar con vosotros. En este mundo de relaciones humanas de calidad y calidez (no de yuxtaposiciones), es donde se vive y se desarrolla la ETICA ESPERANZADA, esa Ética que ayuda a plasmar en realidades positivas lo que siempre empieza siendo una utopía lejana.

 

Las utopías, como los ideales sirven para marcar direcciones, como los vectores; pero los humanos no podemos estar toda la vida subidos a las nubes, sin tocar la realidad, sin pisar tierra, porque el ser humano es un ser hecho y amasado de “humus” y no de “fumus”.

 

Concluyendo, amigo y compañero entrañable José Antonio: lo que nosotros hacemos o escribimos son nuestras “decantaciones” que salen del crisol que tenemos funcionando; y muchos de nuestros compañeros y compañeras de Cosarese, sin duda cargados con ricos minerales, no consiguen poner en marcha su propio crisol, porque siguen estando o sintiéndose solos, no encuentran la forma de compartir… Pero eso no debería llevarnos a nosotros a pensar que lo que hacemos es inútil. Yo estoy convencido de que además de hacernos bien a nosotros mismos (nos obliga a pensar y a reflexionar), también resulta útil a otros muchos que encuentran en nuestras reflexiones pequeñas o grandes respuestas a preguntas que siempre se han planteado; otras veces encuentran seguridades que ahuyentan sus miedos y angustias, enquistados en sus almas desde la niñez o la adolescencia.

 

Termino. La Ética Esperanzada es el arte de convertir en pequeñas realidades los grandiosos principios, valores y utopías que dan sentido a la vida histórica de cada uno de nosotros, a nuestra vida de aquí y ahora, la de ayer, la de hoy y la de pasado mañana, y este arte es pura pedagogía (paidos gogein); es educación para adultos físicos en busca de la adultez mental (no olvidar que dentro de cada adulto siempre se esconde un paidos). Entre nosotros, los que ya tenemos garbanzos y alubias para satisfacer el hambre material, la gran pobreza a desterrar es la de la ignorancia; ésta convierte a las masas en grandes rebaños indefensos. Bernanos decía que los que han tenido la suerte de aprender a hablar y escribir no deben permanecer mudos para que quienes no fueron tan afortunados puedan permanecer en silencio, sin sentirse culpables, ni ser abusados por los desaprensivos. Nuestra página puede resultar un buen altavoz de Ética Esperanzada.


En Astorga, a 14.06.07


Casimiro Bodelón Sánchez, Psicólogo clínico.