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Homilías no ortodoxas II .



DOMINGO VIGÉSIMO SEGUNDO DE TIEMPO ORDINARIO (2.IX.079)

“Homilía poco ortodoxa y nada sacra. Sin licencia eclesiástica”.

Posiblemente sea una de las invitaciones más ilusionantes y esperanzadoras que al hombre se le puedan hacer: “hazte pequeño y alcanzarás el favor de Dios”; ésta es la única condición para que Dios prepare casa para los pobres (Sal. 67). Los salmos además de oración, son literatura poética o, si se prefiere, poesía religiosa. Para comprenderlos es preciso dejar volar la imaginación; contemplar con ojos limpios, despiertos y de niño cuanto al hombre rodea; poner el alma en paz con uno mismo y con los demás; saber sonreir ; acariciar; hacerse en definitiva pequeño; pues ahí, en la condición da barro moldeado por Dios, está la grandeza del hombre.

 

La fuerza del mundo y de la Iglesia -tal cual hoy nos la encontramos- se fundamenta en el orgullo, en la búsqueda de los primeros puestos; en el desprecio, cuando no en el anatematismo lanzado sobre las demás creencias; de quienes se niegan a aceptar imposiciones dogmáticas y verdades dichas en la penumbra; de quienes siendo ruines se enaltecen para aparentar una grandeza de ánimo de la que carecen. En cambio, quien desde su pequeñez procede con humildad se granjea el aprecio de los demás y será enaltecido como lo fue el mismo Jesús: pues la humildad y la pequeñez se convierten en punto de encuentro. (Lc. 14, 1-7) Jesús no se hace un problema con la ley, cura en sábado al necesitado. La Iglesia amenaza con el derecho canónico a quienes sin escrúpulos farisaicos, también en sábado, se acercan a los demás.

 

Leo el número 261 de Surco: “ … y tú, ¡ cuántas veces has disfrazado tu soberbia so capa de dignidad, de justicia … ! ¡ Cuantas ocasiones de aprender del Maestro has desaprovechado por no haber sabido sobrenaturalizarlas” … ¡ Buen maño y santo Escrivá!, supongo que el número 261 de Surco no lo escribiste pensando en ti …, pues en él, quienes te conocimos, no te reconoceos. ¿ Pensabas en los papas, obispos, curas y demás afiliados al sindicato del hisopo?

Ben Chema.

 

 

DOMINGO VIGESIMOTERCERO DEL TIEMPO ORDINARIO (9.IX.07)

“Homilía poco ortodoxa y nada sacra. Sin licencia eclesiástica”.

 

El designio de Dios no puede ser conocido solamente con las fuerzas de la inteligencia humana, precisa la luz de la sabiduría divina (Sab. 9, 13-18) Ahí radica precisamente la grandeza y dignidad del hombre. Fe y razón sincronizando el quehacer diario, más que descubrir el designio de Dios, barruntan “quereres” conjuntos, inician codo con codo un andar que, sin sobresaltos, les “redescubre” más cada día. Dios dialoga con el hombre, el hombre comprende a Dios pues caminan juntos, son uno; se han hormado en el amor.

 

Lc. (14, 25-33): para ser discípulo de Jesús es preciso renunciar a todos los bienes. Jesús con la enumeración de todas las renuncias necesarias para poder seguirle no impone cargas adicionales o muestra vericuetos pedregosos y difíciles de recorrer. No está cargando con nuevas exigencias el fardo de caminante que el hombre sobrelleva. El cargar con la cruz supone u n nuevo estilo de vida luminoso pues al final del camino de la cruz se vislumbra la luz de la resurrección.

Uno simplemente se pregunta: ¿a cuántas cosas ha renunciado la Iglesia?, ¿ cuántos fardos pesados e inútiles ha cargado sobre los hombros de los crédulos e incautos fieles?

 

Trato de buscar un poco de paz en la lectura del nº 249 de Surco: “ … el alma que sabe amar y entregarse así, se colma de alegría y de paz. Entonces, ¿ por qué insistir en “sacrificio” como buscando consuelo, si la cruz de Cristo -que es tu vida- te hace feliz”. Encajo perfectamente estas palabras con los pasajes evangélicos del día …, sólo una duda: ¿de dónde las copiaría el venerable Escrivá?. Una vez más, estas palabras en su boca, me recuerdan el “como sí …”; estrategia definida y aplicada perfectamente por el Opus. Todo huele a hipocresía.

Ben Chema.

 

 

DOMINGO VIGÉSIMO CUARTO DE TIEMPO ORDINARIO (16.IX.07)

“Homilía poco ortodoxa y nada sacra. Sin licencia eclesiástica”.

Las lecturas ponen de relieve la dimensión del perdón de Dios que no sólo olvida sino que anima a la vida. Dios contempla, acepta al hombre envolviéndole en amor de padre y madre; también perdona con la misma intensidad y desinterés con que lo hacen el padre y la madre con el hijo. Tiene una ventaja: Dios está en el hijo, se confunde y abraza con él, no le puede abandonar, no escatima su perdón. (Sal. 50) El conocido “miserere” es el salmo penitencial por excelencia, se trata de una súplica individual, de renovación, culmen de hondura y sinceridad de sentimientos. El hombre de corazón limpio y de espíritu firme sale al encuentro con Dios. Cristo ofrece a todos los hombres la buena noticia del perdón de Dios. Con su vida y muerte te ha convertido en fuente de gracia y reconciliación para todos los pecadores. No necesitamos más redentores; ni perdonadores de pecados ya redimidos. Es ignominioso restregar las hipotéticas inmundicias humanas de confesionario en confesionario. La hipocresía y marujeo de los prebostes no tienen nada que ver con el perdón del padre y madre ofrecido por Cristo.

 

Lc. 15, 1-32: destaca la alegría que habrá en el cielo por el mero hecho de que un solo hombre se sienta abrazado, rodeado, inmerso en el amor de Dios.

Al soltar la imaginación y soñar reposando en los brazos paternos de Dios uno se siente libre, respira aire fresco, no teme al pecado … De repente leo el nº 135 de Surco: “ … generalmente, soltar la imaginación supone una pérdida de tiempo, pero, además, cuando no se la domina, abre paso a un filón de tentaciones voluntarias …”

Por mucho que te flageles, santo autor de Surco, “escojonciaste” mis reflexiones … Mi imaginación, suelta, trota más libre que nunca al comprobar tus retorcidas teorías con la simplicidad de los textos bíblicos.

Ben Chema.

 

 

VIGÉSIMO QUINTO DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO. (23.IX.07)

“Homilía poco ortodoxa y nada sacra. Sin licencia eclesiástica”.

Amós, 8, 4-7:. No me resisto a copiar íntegramente la diatriba del profeta Amós recriminando la corrupción, el amor al dinero, las injusticias; cuyas víctimas, mira por dónde, son siempre los pobres, los débiles, los sin papeles, los apátridas que llegan a ninguna parte en pateras desvalijadas; los desposeídos de la tierra y dejados a la deriva en su caminar hacia el cielo. A todos aquellos a quienes la ofuscación, el deseo de poder, el ánimo desmedido de riqueza y mangoneo han dejado “al pairo” a los miserables. Por si alguien se da por aludido transcribo las palabras de Amós: “… escuchad esto, los que aplastáis al pobre y tratáis de eliminar a la gente humilde, vosotros que decís: ¿cuándo pasará la luna nueva, para poder vender el trigo; el sábado, para dar salida al grano?.

 

Disminuiremos la medida, aumentaremos el precio y falsearemos las balanzas para robar; compraremos al desvalido por dinero, y al pobre por un par de sandalias; venderemos hasta el salvado de trigo. El Señor lo ha jurado, por el honor de Jacob: nunca olvidaré lo que han hecho”. Me siento feliz, reconfortado, en paz con los demás, con Dios, con migo mismo. Yo tampoco perdonaré lo que la triunfante y lloricona a la vez que amenazante Iglesia “ha hecho”.

 

Lc. 16, 1-13: Jesús invita a conseguir la verdadera libertad: “ no podéis servir a Dios y dinero”. El dinero, los abultados cheques bancarios, los deshonestos marujeos y bastardas intrigas palaciegas que han llevado a los altares a algún curilla de ideas aturulladas, frases redondas y gestos postizos. El fundador del Opus jamás oyó hablar del profeta Amós. Uno de los dos sobra.

 

Ben Chema.

 

 

VIGÉSIMO SEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. (30.IX.07)

“Homilía poco ortodoxa y nada sacra. Sin licencia eclesiástica”.

Este domingo, como el anterior, centra la reflexión sobre las riquezas. El profeta Amós no se apea de la burra y en sus trece arremete nuevamente contra los ricos y las riquezas. Uno se pregunta ingenuamente: ¡ si a lo largo de la sagrada escritura se hace tan patente el reproche y desprecio hacia los ricos, las riquezas, los opresores, los mete miedos , los hipócritas, los avarientos de lo propio y codiciosos de lo ajeno …! ¿Cómo es posible que, después de tantos siglos, la Iglesia de hoy se caracterice por su ostentación, su riqueza desbordante e insultante,, su olvido de los oprimidos, su machaconeo indecoroso e indecente para con los “bajos fondos”, a la vez que sublima la hipocresía, la adulación, la falta de escrúpulos cuando de juzgar a los demás se trata? Amós (6, 1-4-7) se lamenta: ¡Ay de los que se sientan seguros en Sión… atraéis el reino de la violencia …, dormís en camas de marfil …, coméis los corderos del rebaño …, bebéis el vino en elegantes copas … por eso irán al desierto”. Gracias, Amós, al menos tú das una esperanza a los oprimidos y una salida -el desierto- a los opresores.

 

El evangelio (Lc. 16,

11-16) subraya las palabras del profeta y acentúa que no se puede ser amigo de Dios en la eternidad si ahora se deja morir al propio hermano en la miseria.

Me da la impresión que no se han enterado de la enseñanza litúrgica de este domingo ni la Iglesia, que busca hipotéticos amigos en el más allá mientras desprecia a los desvalidos en el más acá; ni su reciente fichaje para los altares, que olvidó, ninguneó y saqueó a los pobres de este mundo.

Ben Chema.

VIGÉSIMO SÉPTIMO DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO.
(7.X.07)

“Homilía poco ortodoxa y nada sacra. Sin licencia eclesiástica”.

¿ De qué la do está Dios? ¿Está con los buenos cuan do son más que los malos? ¿Cómo interviene en la historia? ¿Más que intervenir en la historia, es El la propia historia? ¿ Se encuentra agazapado en el acontecer diario? ¿Lo único que ha de hacer el hombre a lo largo de su vida para salir al encuentro de la divinidad es abrir los ojos del alma para contemplar su huella en el acontecer de cada día? ¿Está Dios también en los opresores? ¿Dónde estabas, Señor? Se preguntaba Benedicto XVI al observar con horror las imágenes del holocausto nazi. A la pregunta del Papa y de todos los que buscan la justificación del mal por la ausencia del bien, es necesario responder: Dios estaba en el ahorcado de los nazis; en el Juan sin tierra; en quien sufre ignominias , injusticias y todo tipo de persecuciones y vejaciones.

 

El profeta Habacuc (1, 2-3: 2, 2-4) en la primera lectura de este domingo no hace preguntas inútiles para encontrarse con el silencio de la respuesta; se lamenta simplemente ante una situación injusta: “hasta cuándo, Señor, pediré auxilio, sin que tú escuches … Escribe pues se cumplirá en su momento … : el malvado sucumbirá, pero el justo vivirá por su fidelidad”. Nuevamente la sonrisa me vuelve a brotar de lo más profundo del alma: Dios escucha, pone remedio, se compadece, enjuga las lágrimas del oprimido … estaba en el hombre, no lo abandonó.

 

Lc. 17, 5-10: vincula las palabras de Jesús con la vida ordinaria y en comunidad: evitar las ocasiones de tropiezo para los demás, acrecentar la actitud de perdón, tomar conciencia de la fuerza de la fe y servir con humildad a sabiendas de que no somos indispensables.


No encuentro ni comparación, ni compasión, ni semejanza con la liturgia de hoy las manifestaciones arrogantes, pueriles y dictatoriales de los jerarcas de la Iglesia. ¡No tienen fe!.

 

Tampoco encuentro ni rastro de la fe predicada por Habacuc y ratificada por Lucas en la ofuscación grandilocuente, prepotente, agresiva y perdona vidas en las soflamas lanzadas a los cuatro vientos por la mente retorcida y calenturienta del santo Escrivá.

 

Ben Escrivá.

 

VIGÉSIMO OCTAVO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. (14.X.07)

“Homilía poco ortodoxa y nada sacra. Sin licencia eclesiástica”.

Es una maravilla de simbiosis de Dios con el hombre y del hombre con Dios la que nos presenta la liturgia de este domingo. Dios interviene en la historia humana, está presente en ella; le importa el hombre; se hace gozosa realidad curando las miserias del alma y -sobre todo- también las del cuerpo. Hay reciprocidad de guiños de connivencia, de complicidad: Dios interviene en las curaciones de Naaman y los diez leprosos; el hombre -quien menos se esperaba: un samaritano- le corresponde con una respuesta agradecida.

 

En el Salmo 97 el Señor revela a las naciones su salvación: “El Señor es Rey; que se regocije la tierra, y salten de alegría los innumerables pueblos lejanos … Una luz amanece para el justo, la alegría para os hombres honrados”. “Todos, cielos y pueblos, idólatras y sus dioses, Sión y las ciudades de Judá- celebran con alborozo y alegría la salvación”. Esta mirada salifica y amplia del Salmo esponja mi corazón: no hay razas, credos, prebostes privilegiados … todos sin distinción están llamados a vivir la alegría de la salvación.

 

“Hijos míos , si sois fieles, -repetía infinidad de veces el seráfico Escrivá- os prometo la felicidad en esta tierra y después el cielo”. ¡ No se andaba por las ramas el curilla maño! Pero … tanta generosidad derramada con los suyos sólo servía para mandar al infierno a los demás. La lectura seria -al buen maño- se le atravesaba, no leyó el Salmo 97.

 

Lc. 17, 11-19: “ … uno de ellos - de los diez leprosos- al verse curado, volvió alabando a Dios en alta voz, y se postró a los pies de Jesús dándole las gracias: era un samaritano. Jesús preguntó ¿ no quedaron limpios los diez ? ¿ dónde están los otros nueve?
… Parece que un vendaval se ha llevado y borrado la palabra gratitud del diccionario de la santa madre Iglesia … Tampoco ella sabe agradecer los trabajos, entrega y esfuerzos de algunos -posiblemente los mejores- de sus hijos … Mira para otro lado ante las necesidades. Sólo un “samaritano”, un extranjero, tuvo la bastante fe para reconocer la bondad de Dios que actuaba en Jesús.

 

Ben Chema.

 

 

VIGÉSIMO NOVENO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (21.X.07)

“Homilía poco ortodoxa y nada sacra. Sin licencia eclesiástica”.

Ex. 17, 8-13: “ … mientras Moisés tenía en alto la mano, vencía Israel”. La tenacidad de Moisés, la insistencia de la viuda … hacen posible la salvación y … tantas otras cosas. “… cuando Moisés tenía el brazo levantado prevalecía Israel, y cuando la bajaba prevalecía Amalec. Como se le cansaban los brazos a Moisés, tomaron una piedra y se la pusieron debajo; él se sentó y Aarón y Jur le sostenían los brazos y Josué derrotó a los amalecitas y a su ejército… “ Los amalecitas representan al pueblo que Moisés tendrá que vencer. El episodio extiende la asistencia divina ante los obstáculos que el pueblo encontrará en su camino.

 

Los amalecitas de hoy están perfectamente definidos y cualificados: se llaman hambre; sed de justicia; pobreza; desprecio hacia el más débil; corrupción; tiranía; expolio de bienes materiales, culturales y religiosos a las diversas etnias oprimidas y redimidas a fuerza de hisopazos, avemarías mohosas e imposición de pesadas cargas sobre os hombros ajenos … Sí, los amalecitas pueden - y de hecho lo hacen- sorprendernos cualquier día y en cualquier actividad … pero … ¿dónde está el Moisés orante y vigilante?. Me da la impresión que ha acomodado sus rechonchas posaderas no sobre una piedra sino en apoltronados sillones clericales.

 

La tenacidad de la viuda (Lc. 18, 1-8) hace posible que el juez inicuo haga justicia. Es necesario orar con confianza y perseverancia. Dios siempre escucha las súplicas de los hombres, pues al ser hombre El mismo reconoce el eco de la voz necesitada. La postura de ciertos jerifaltes administradores de la cosa divina se me parece mas bien a la del juez que ni temía a Dios ni respetaba a nadie …, aunque él -que n o éstos- por aburrimiento, hizo justicia.

 

Hablando de perseverancia, de tenacidad, de tozudez, al santo Escrivá o se le obnubilaron las meninges o se le fundieron los fusibles neuronales: (Surco, nº 32) “Desde que dijiste sí, el tiempo va cambiando el color del horizonte -cada día más bello- que brilla más amplio y luminoso. Pero has de continuar diciendo “sí” …” La verdad, no sé que tendrá que ver este número con la perseverancia, la tenacidad y la oración confiada … Seguramente el santo recién estrenado andaba al loro a la hora de dar el parte metereológico.


Ben Chema.


DOMINGO TRIGÉSIMO DEL TIEMPO ORDINARIO (28.X.07)

“Homilía poco ortodoxa y nada sacra. Sin licencia eclesiástica.

No se compra a Dios con acciones cultuales. La Iglesia, da la impresión, que ha puesto un negocio de todo a cien …, ya no le sirven las rebajas. Intenta comprar a Dios, al Dios que ella ha prefabricado y revestido: ser lejano, distante, mete miedos, saca untos, atisba braguetas y métome en todo, con ristras de jaculatorias monótonas, avemarías insulsas, breviarios sebosos, misas simoníacas, cepillos tintineantes y lámparas que desprenden a partes iguales humo y sopor angelical. La santa madre Iglesia -antiguamente la apodaban: “casta meretrix” (puta virgen)- no se ha enterado que el Señor escucha al pobre que suplica humildemente y rechaza al que se vanagloria y desprecia a los demás.

 

Salmo 33: si el afligido invoca al Señor, él lo escucha. Dios no puede fallar, es imposible que haga oídos sordos y mire para otro lado ante las necesidades humanas; se traicionaría a sí mismo. “ … El ama la justicia y el derecho, el amor del Señor llena toda la tierra”. Una vez más, y ante las enseñanzas de este salmo, no puedo por menos de sentirme firme, alegre y feliz: “el amor del Señor llena toda la tierra”. Dios está en mí, yo en él, su amor -mi amor- lo circunda y rodea todo; el hombre no se siente solo. Que se queden solos los prebostes de la Iglesia impartiendo desde sus sedes episcopales bendiciones y repartiendo -a cobro revertido- bulas, dogmas y doctrinas ajadas … ¡allá ellos!. El amor del Señor llena la tierra toda.

 

Lucas, 18, 9-14.: el publicano bajó a su casa justificado y el fariseo no. No estamos en carnaval, es necesario desprenderse de los disfraces, del hombre viejo, de arraigos ancestrales y salir al encuentro -justificados- de los publícanos que acuden al Señor desde todos los rincones. Define perfectamente el nº 562 de Surco, la figura del perfecto fariseo, del adepto al Opus y del propio autor: “ … creas a tu alrededor un clima artificial, de desconfianza, de sospecha, porque, cuando hablas, causas la impresión de jugar al ajedrez: cada palabra, pensando en la cuarta jugada posterior …” . Nadie mejor que el santo fundador podía escribir semejante pensamiento. Es una de las pocas veces que abrió su corazón.

 

Cada día me siento más orgulloso de ser publicano. En su compañía me encuentro cómodo … Forman una panda de buena gente.

 

Ben chema.

 

 

DOMINGO TRIGÉSIMO PRIMERO DEL TIEMPO ORDINARIO (4-XI-07).

Homilía poco ortodoxa y nada sacra. Sin licencia eclesiástica.

Resuenan aún cercanos los ecos de la liturgia del día de todo los santo recogida en la visión que nos da el apocalipsis: “apareció en la visión una muchedumbre inmensa, que nadie podía contar, de toda nación, raza, pueblo y lenguas”. Todos son santos, amigos de Dios; todos pueden santificar cuanto tocan pues llevan a Dios dentro y hacia su encuentro -con todos los demás hombres-se encaminan.

 

La Iglesia de hoy no nos tienen acostumbrados proporcionarnos semejantes alegrías: no congrega, no acoge bajo su protección a muchedumbres ingentes de pueblos, pensamientos, costumbres y morales distintas. Ha dividido la inmensa riqueza que da la diversidad de pueblos y se ha quedado con una mínima porción, ridícula y anclada en el pasado. Se dan de bruces las enseñanzas de la liturgia de estos días con las de los obispos Rouco, Cañizares, Fernando Sebastian …

 

Dicen las lecturas de hoy (Sa. 11, 22-12,2): “Te compadeces, Señor de todos porque amas a todos los seres”. Dios no hace distingos, está en todos los seres, de todos se compadece y a todos ama. No divide, anatematiza, disgrega o condena: simplemente ama.

 

(Lc. 19, 1-10): Dios y el hombre -al fundirse en uno mismo y darse cobijo mutuamente- es fuente de vida. Zaqueo, hombre rico y jefe de publicanos, quiere conocer a Jesús; Éste se hace el encontradizo y se invita a casa de Zaqueo. Jesús no espera a que la gente te le acerque, sale al encuentro para “llevar la salvación a la casa”. Mientras tanto, los buenos, los meapilas, los piadosos, los acólitos y tira sotanas de todos los tiempos criticaban - lo siguen haciendo- que Jesús se hospedara y comiera con un pecador.

 

Me da la impresión que el autor de Surco en el nº 137, patina al escribir: “No dialogues con la tentación …“ El bueno de Escrivá no se ha enterado de nada, no ha leído a S. Lucas, no le cae bien Zaqueo.

 

Ben Chema.

 

 

DOMINGO TRIGÉSIMO SEGUNDO DEL
TIEMPO ORDINARIO (11.XI.07)

Homilía poco ortodoxa y nada sacra. Sin licencia eclesiástica.

Ante la espera de la venida del Señor ( 2 Tes. 2,16- 3,5) una serie de “iluminados espiritualistas” abandonan sus quehaceres diarios y el absentismo laboral se hace patente con nefastas consecuencias. El autor de la segunda carta a los tesalonicenses les advierte del peligro que esta postura tiene y lanza una dura requisitoria contra la ociosidad propiciada por un clima de exaltación espiritualista. Pone las cosas en su sitio y sobre todo se esfuerza en que los cristianos no se obnubilen
con exoterismos y fenómenos raros -para normales-; es necesario tener los pies en la tierra, se hace imprescindible trabajar. En el trabajo, en la convivencia con los demás radica el amor a Dios y se afianza la espera de Jesucristo.

 

Remacha (Lc. 20, 27-38) la idea del autor de la carta a los tesalonicenses, el evangelista Lucas, con insistencia machacona: “Dios no es Dios de muertos, sino de vivos”. Mientras los fariseos y saduceos se enzarzan en discusiones inútiles e interesadas sobre la resurrección con el único fin de tirarse los trastos a la cabeza y desviar la atención de las necesidades de todo tipo que su pueblo estaba padeciendo. Hoy
se repite la misma escenografía, la misma comedia, los mismos mandobles lanzados por fariseos y saduceos - que bien podían llevar el nombre y apellidos de muchos de los obispos actuales- ; el pueblo sigue como entonces: escandalizado y boquiabierto ante semejante espectáculo … , les da un corte de mangas mientras rumia para sus adentros: “ Dios … no es u Dios de muertos, sino de vivos pues todos viven por Él”. Uno se siente reconfortado al pensar que Dios, mi Dios, -el que me descubre la Biblia no los mandamases de la jerarquía eclesiástica, ni los pretenciosos santos modernos subidos a los altares a sobaquillo- ese Dios me alegra e invita a vivir con esperanza.

 

Ben Chema.

 

 

 

DOMINGO TRIGÉSIMO TERCERO DEL TIEMPO
ORDINARIO (18.XI.07)

Homilía poco ortodoxa y nada sacra. Sin licencia eclesiástica.

Esta domingo presenta la última realidad de la historia. El salmo 97, con la naturalidad propia de un pueblo primitivo, describe la realeza de Dios construyendo su relato en torno a una urdiembre de acontecimientos terroríficos: tormentas, nubes, relámpagos, fuego, terremotos. Toda teofanía -o manifestación de Dios- viene envuelta y precedida de una serie de hechos portentosos para captar la atención y comprometer la existencia de aquellos a quienes va dirigida. Lo que el autor del salmo 97 quiere hacer es un himno a la realeza de Dios: un reino que tiene como signos propios y distintivos el ejercicio de la justicia y el derecho. Ante la llegada de la salvación: “los cielos y pueblos, idólatras y sus dioses Sión y las ciudades de Judá” … todos son destinatarios del amor y la justicia y la salvación de Dios.

 

El amor y la justicia no son excluyentes, no crecen en grupos selectos ; son dados a todos por igual. El reino de Dios está dentro de cada hombre; no se impone con leyes canónicas, ni se abre paso a hisopazos y bendiciones.

El evangelista S. Lucas (21, 5-19) alerta a su comunidad sobre posibles signos engañosos, falsos mesías o quienes anuncian la inminencia del fin. Contrapone a esos peligros la firmeza y la esperanza: “ … ni un solo cabello de vuestra cabeza se perderá. Si os mantenéis firmes, conseguiréis salvaros”.

 

No son importantes ni la belleza, ni los exvotos, ni los ritos y riquezas que rodean al templo y sus custodios … de todo eso “no quedará piedra sobre piedra … “

En su ofuscación, aires de grandeza, obsesión por la riqueza y obcecación por las minucias legales y morales … la Iglesia de nuestros días ha olvidado que de “todo eso no quedará piedra sobre piedra”.

 

“Mira que la Iglesia Santa es como un gran ejército en orden de batalla …”(Surco, 960), vocifera el santo Escrivá … ¡y se quedó tan fresco! … a eso reduce él la liturgia de este domingo.

 

Ben Chema.

 

 

DOMINGO TRIGÉSIMO CUARTO DE TIEMPO ORDINARIO ( 25.XI.07)

Homilía poco ortodoxa y nada sacra. Sin licencia eclesiástica.

Posiblemente sea este uno de los domingos en cuya liturgia se encierra y sintetiza mejor todo el sentido y la vida del cristiano y por lo tanto, también, de todo hombre. No acierto a distinguir la diferencia entre cristianos y no cristianos; todos estamos llamados a la salvación, a la alegría de la vida que se descubre al contemplar al “prójimo” no como cristiano sino como criatura portadora de diversos y distintas divinidades, acreedora de derechos humanos, y susceptible de reciprocidades culturales, morales, religiosas, etc., para con los demás.

 

Las lecturas bíblicas de este día (Sal. 121; Col. 1,12-20; Lc. 23, 35-43) son un canto, a la vez que invitación, para acudir “todos” a la “casa del Señor”. Es un “acudir” festivo, alegre, comprometido con los demás, una “romería” que, más que llevar como santo y seña una imagen relamida -fruto de una devoción trasnochada e impuesta- presenta como abanderados a los pobres, a los humildes, a los sin techo, a los tullidos, a los que se han visto obligados a realizar el camino de la vida a bordo de pateras destartaladas, a los “leprosos” abandonados a su destino por la Iglesia o metidos por el Opus en algún guláj con anteojeras … a todos esos -yo deseo incluirme entre ellos- Jesús les dice: (Lc. 23, 35-43) a los opresores: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen“; y a los oprimidos: “… hoy estaréis conmigo en el paraíso”.

 

Ben Chema.

 

 

DOMINGO PRIMERO DE ADVIENTO (4.XII.07)

Homilía poco ortodoxa y nada sacra. Sin licencia eclesiástica.

La salvación está cerca. Se construye y afianza día a día. No es una utópica ensoñación contada al calor del hogar para adormilar conciencias y amaestrar a “súbditos rebeldes”. La salvación abarca todo un amplio panorama de intereses, derechos, respetos, aceptaciones …, basados en la justicia y en el hecho de que el hombre, todo hombre, venga desde donde viniere y traiga sus alforjas cargadas con cualquier tipo de quincalla, está ya salvado …, su afán en esta tierra consistirá, sobre todo, en profundizar en esa salvación para dar sentido a su existencia.

 

El Señor (Is. 2, 1-5) reúne a todos los pueblos en la paz eterna del reino de Dios. A esa reunión Dios -el de cada uno, … ¿porqué no?- convoca a todos los hombres sin hacer distinciones, sin adoptar posturas peripatéticas, dramáticas o transcendentales, como lo hacen aquellos que se tienen por sus representantes. Convoca y conduce en paz hacia el Reino.

 

Las incertidumbres de cada hombre que se convierten en interrogantes en busca de respuestas, tienen su cumplimiento en cada circunstancia ya sea optimista o desgarradora. Esa circunstancia hace de centinela que anuncia la venida del Señor o invita a que nos preparemos sin miedos, ni obsesiones, sin pararse a contemplar “fantasmas” -nacidos de mentes clericales- en cada acontecimiento humano. Éste estar en “vela” -al hacernos descubrir las realidades humanas- nos acerca al Señor que no viene desde muy lejos pues ya estaba aquí en el acontecer diario.

 

La preparación para la Navidad, para el encuentro con el Señor, Monseñor Escrivá la describe en Surco (nº 62): “Navidad. Me escribes … al hilo de la espera santa de María y de José, yo también espero, con impaciencia, al Niño … con el que quiero también nacer de nuevo …” Vale … pero ¿cómo casar esta descripción simplona, con tufillo beaturrón y rancio …, con la riqueza esperanzadora de los textos bíblicos?

 

Ben Chema.

 

 

DOMINGO SEGUNDO DE ADVIENTO (9.XII.07).

Homilía poco ortodoxa y nada sacra. Sin licencia eclesiástica.

El Señor vendrá en la justicia. La liturgia de hoy ofrece las líneas maestras para construir una sociedad fundada en la paz, en la justicia y en la unidad. ¿Es posible este tipo de sociedad en nuestros tiempos?

 

Se entiende que la Iglesia lleva dos mil años intentando crear una sociedad fundada en la paz, donde reine la justicia y se fomente la unidad. Como con casi todo lo que predica, me temo mucho que, al menos hasta ahora, el panorama que la Iglesia nos ha pintado y las secuelas que sus actuaciones han dejado en la sociedad, no van por esos caminos bíblicos.

 

¿Dónde está la justicia de una institución que en pleno siglo veintiuno sigue manteniendo vivo y haciendo cumplir a sangre y fuego el canon 702 - no lo copio por vergüenza y para no aburrir al lector-; despreciando las aportaciones de la ciencia y condenando la teología de la liberación? ¿Qué clase de cimientos ha puesto para “construir en paz” cuando ha propiciado tantas guerras, desencuentros, hogueras inquisitoriales, y donde, tan sólo, en nuestros días, el 10% de la población española se considera católico practicante, ha vaciado los seminarios, espantado a los miembros de las órdenes religiosas y se ha quedado sin juventud …? ¿A caso no se van la inmensa mayoría de los esfuerzos y adoctrinamientos episcopales en lagrimear, zaherir, exigir competencias que no le corresponden, en difundir lamentos, improperios e imponer oraciones monótonas y grises para interceder ante lo alto y evitar la ruptura de la nación? ¿Por dónde buscar la unidad que, para que sea tal, ha de basarse en la riqueza plural de las distintas gentes, cuando ha impuesto su “unidad” a base de excomuniones y mandobles de hisopo uniformando así el pensamiento y la acción?

 

No quiero seguir con más interrogantes: esta Iglesia, al contrario del evangelio, no me da motivos de credibilidad.

Ben Chema.

 

 

DOMINGO TERCERO DE ADVIENTO (16.XII.07)

Homilía poco ortodoxa y nada sacra. Sin licencia eclesiástica.

Dios invita a los hombres a la esperanza. Los días de alegría y curación que se esperan ya no son futuro, se hacen presentes. No es necesario salir al encuentro de Dios, éste se ha instalado en la creación, en el hombre. Estas realidades no son extrañas entre sí, no caminan por caminos apartados y diferentes: se saludan cada mañana, caminan codo con codo durante el día, construyen un nuevo mundo y hacen de “parteros” para ayudar a dar a luz esa nueva realidad que continuamente el mundo nos presenta. Es necesario abrir los ojos, consultar a los hombres, a los signos de los tiempos (como dice el olvidado y desdeñado Concilio Vaticano II), saber detectar a tiempo y sin lloriqueos los “nacimientos” que en sus “dolores de parto” nos traen los acontecimientos diarios.

 

Dios viene en persona (Is. 35, 1-6) y nos salvará. Dios desde siempre está con el hombre, del lado de su creación, no le hace ascos a ninguna criatura, a todas cobija.

 

Mt. 11, 2-11: hay una gran controversia y disparidad de opiniones a cerca de Jesús: cada cual le coloca un personaje y saca sus moralejas … Jesús, intrigado, pregunta a sus discípulos: “ … ¿qué salisteis a ver en el desierto? … una caña agitada por el viento, un hombre lujosamente vestido … ¿un profeta? … ¿qué salisteis a ver?

 

Es como si un poco harto de dimes y diretes, de chismes que corren de boca en boca, se ve obligado a aclarar la situación: “ id a contar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios , los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la buena noticia”.

 

Estas palabras de Jesús me reconfortan, alivian, me dan paz, alegría y muestran un camino de esperanza … Pero ¡Señores representantes de la “cosa divina” -papas, obispos, curas, frailes, señores del Opus …! ¿dónde se encuentra este paraíso? … Lo seguiré buscando por mi cuenta … ustedes no han sabido orientarme, las rutas que busco no aparecen en su G.P.S.. Ustedes no tienen fe.

 

Ben Chema.

 

 

DOMINGO CUARTO DE ADVIENTO. (23.XII.07)

Homilía poco ortodoxa y nada sacra. Sin licencia eclesiástica.

Las lecturas de este domingo anuncian que Jesús está en medio de nosotros. Se hace un hombre más entre los hombres. Tiene conmiseración de sus criaturas, nunca las ha abandonado. La liturgia de la Navidad nos recuerda, cada año, que el Enmanuel, el Dios con nosotros, no se ha ido, sigue al lado del hombre, de todo hombre.

 

Contemplo como desdibujados por el tiempo los sermones que incitaban e invitaban a ser mejores durante los días navideños pues el acercamiento a la sonrisa del Niño Dios en un portal, anima a hacerse como niños, pensar como niños, sentir como niños, abandonarse en las manos de Dios como niños, contemplar a cuantos nos rodean con ojos transparentes de niños, tender las manos hacia los demás como lo hacen los niños, a … tantas y tantas cosas que únicamente se pueden reflejar en la mirada limpia y sincera del niño.

En torno al acontecimiento del Niño que nace en Belén nos han colado al bies villancicos con letrillas jacarandosas y pegadizas; belenes repletos de buenos y malos; de patitos; de pastores; de reyes magos; de riachuelos de papel y peces que no beben …; a un S. José envejecido con cara de no haber roto nunca un plato a pesar de la faena que le hizo “la paloma”; una Virgen joven, esbelta y bella que fue madre de la “misma manera que los rayos del sol atraviesan un cristal sin romperlo ni mancharlo” -al menos eso decía el catecismo del P. Ripalda y que yo sepa no se ha enmendado la plana-.

 

Pero …, a lo que iba, con tanta perifolla navideña hemos dejado de lado el hecho que mereció tal evento: “Dios se hizo hombre”. “¿Dónde estabas, Señor? ¿Porqué, Señor, permanecías callado?” se interrogaba el Papa al visitar el campo de concentración nazi en Auschwitz. Parecida pregunta se hizo ante la catástrofe ferroviaria ocurrida en Valencia. Benedicto XVI no supo responderse así mismo . Sí lo supo hacer perfectamente un condenado a muerte, en el mismo campo, quien ante el espectáculo macabro de un niño ahorcado por los nazis, comentó rotunda y contundentemente : “Dios está ahí, ahorcado …”

 

No sabemos si el “Niño-Dios” ahorcado tuvo tiempo de aprender aquello de: “a semejanza de los rayos del sol que penetran un cristal …”¡Ah! Durante aquellos sangrientos y nefastos días el Papa Pio XII, para no enterarse de que Dios estaba en el ahorcado, miró para otra parte … y Benedicto XVI militaba en las juventudes hitlerianas …

 

Me llama un amigo para darme otra versión de la Navidad: es una concepción simple, ramplona, con cierto sentido común no exento de socarronería zumbona y un tanto anticlerical: “cuentan que estando S. José y el niño Jesús en la carpintería, sin previo aviso, se coló un pavo; S. José ,sin pensárselo dos veces, le arrojó la garlopa dejando al pavo frito; ante la cara de asombro del niño Jesús, S. José le explicó: mira, hijo, … si una paloma hizo lo que hizo a tu madre, ¿qué intenciones retorcidas, para con nosotros, no traería el pavo?. Este relato no es muy creíble; … pero la versión que de la navidad nos dan los jerifaltes de la Iglesia: tampoco.


De todas las maneras: FELIZ NAVIDAD. Por eso … por que es Navidad me permito estas licencias literarias.

 

Ben Chema.

 

 

 

DOMINGO: FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA (30.XII.07)

Homilía poco ortodoxa y nada sacra. Sin licencia eclesiástica.

Por muy bueno que amanezca el día y uno -en su ingenuidad- se las prometa felices, aparece el tonto de turno con sus “anacrónicas máximas” y te amarga la existencia. Leo en Surco (nº 845) “hay quien trae hijos al mundo para su industria, para su servicio, para su egoísmo … y no se acuerdan de que son don maravilloso del Señor, del que tendrán que dar especialísima cuenta. Traer hijos, sólo para continuar la especie, también lo saben hacer -no te me enfades- los animales-” …¿´Cómo es posible que hayan sido capaces de subir a los altares a un Santo con tal caldo mental? La verdad es que nunca tuvo ideas brillantes, a Escrivá la “mollera” le servía para “aposentar” el “cachirulo” y para poco más. ¿Esa es la idea que él y sus hijos tienen de la familia? ¿En qué hogar nacieron y en qué ambiente te criaron?.

 

A pesar del soponcio que me ha dado con la lectura del numerito de Surco; vuelvo en mí y siento una enorme paz reconfortante al leer los textos litúrgicos del día de hoy. Jesús, María y José fueron una familia normal que vivía de su trabajo, que cumplía con sus obligaciones cívicas, que como tantas otras familias de la época tendría que hacer sus cálculos para llegar a final de mes. No sabemos -personalmente no me inquieta lo más mínimo- si la familia de Nazaret la componían más miembros. Lo verdaderamente importante es que en ella Jesús “creció en sabiduría y amor de Dios”. Fue descubriendo su ser y misión al crecer en “sabiduría y amor de Dios” cultivado en el hogar familiar. En este crecimiento fue descubriendo a su Padre en los demás, que, también como él, eran hijos de un mismo Padre.

 

La familia con sus derechos y obligaciones tiene unos valores permanentes -que se ha dado así misma a lo ,largo de la historia- y no necesita que nadie de fuera venga a salvarlos; -sobre todo si se trata de célibes constreñidos-. En ella se constituye una relación humana entre padres e hijos como círculo que se amplía en el trato con los demás; sin necesidad de acudir a vetustos aprendices de brujo armados de hisopo y bendiciones al estilo escrivaniano; ni consejos anquilosados procedentes de resabiados “dispensadores de la divino” .

 

Basta leer los textos de la liturgia de hoy, contemplar la familia de Nazaret y …-con un guiño y gesto de complicidad- ponerse las pilas para crear un clima de amor y sosiego donde puedan crecer en sabiduría y amor “los Jesús” de todos los tiempos.

 

Ben Chema.