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Entrevista a Carlos Escudero Freire. Su último libro: El Evangelio es profano

 



Primavera 2012. Madrid.

El último libro de Carlos Escudero Freire -El Evangelio es profano. Ediciones Almendro. Córdoba, 2011- es impactante. No me haría pensar tanto si no supiera por experiencia propia que el autor es hombre inteligente y piadoso.

+ En tu libro opones de continuo lo sagrado y lo profano. Entiendes por profano el ámbito de la vida cotidiana de la gente y por sagrado todo aquello que en diversas sociedades se ha relacionado con Dios o los dioses. Para nombrar algo que consideras auténtico y verdadero en religión, empleas el término trascendente. ¿Tienen para ti estos dos conceptos –sagrado y trascendente- una zona común, semejanzas y diferencias?

Lo profano está bien descrito. En cuanto a lo sagrado no sólo indica lo relacionado con los dioses, sino, sobre todo, hace referencia a la mediación sagrada entre los dioses y la humanidad. Si hay mediación sagrada, hay también ministros y lugares sagrados. La mediación sagrada tiene como finalidad aplacar a los dioses, que viven en otra esfera y siempre están irritados con los hombres a causa de sus pecados.  Los dioses se aplacan con sacrificios de carácter expiatorio para obtener el perdón de los pecados. El judaísmo encierra toda esta dinámica en relación con su Dios.

Respondo ahora a tu última pregunta: lo sagrado, en todas las religiones,tiene como fin primordial contactar con lo trascendente. Pero en los evangelios, que no son una religión más, sino un estilo nuevo de vida, lo trascendente no depende de lo sagrado, y se nos da gratuitamente. La iniciativa está en manos de Dios, como lo vemos en la Anunciación y en el nacimiento de Jesús, entre otros muchos pasajes.

+ Leo en los Evangelios o veo en tantos retablos españoles escenas como la presentación de María en el templo, la presentación de Jesús en el templo, la circuncisión, el Niño entre los doctores de la Ley, la expulsión de los mercaderes a latigazos, el templo de Jerusalén como “la casa de mi Padre”… Parece que Jesús ha nacido y ha sido educado en una piadosa familia judía. ¿Es Jesús para ti una novedad tan radical como para hacer borrón y cuenta nueva de las múltiples relaciones entre judaísmo y cristianismo, Sinagoga e Iglesia, Antiguo y Nuevo Testamento? ¿Podemos y debemos los cristianos prescindir de la Biblia judía?

Es evidente que María y José, judíos piadosos, cumplieron con Jesús todos los ritos que mandaba la Ley de Moisés, y que lo educaron según las normas de la religión judía. Es Jesús quien rompe los moldes, es decir, él no viene a completar el Antiguo Testamento, sino a comenzar algo radicalmente nuevo: “La ley y los profetas llegaron hasta Juan, desde entonces se anuncia el reinado de Dios” (Lucas 16,16). En la Anunciación, Jesús ya aparece como la nueva creación y como Hijo de Dios en sentido trascendente. Luego, como profeta del reinado de Dios, se centra en el amor al prójimo, que se convierte en misericordia, servicio y solidaridad con los más necesitados… El tema de la justicia, tan importante en el Antiguo Testamento, también es importante y está presente en los evangelios, pero es como el pórtico indispensable para entrar en el reinado de Dios. Jesús presenta a Dios como su Padre, y Padre de toda la humanidad, echando así por tierra las barreras, tanto étnicas como geográficas, establecidaspor “el Dios de Israel”. En cuanto a la dicotomía Ley mosaica – Espíritu Santo, con Jesús queda abolida la Ley mosaica con todas las implicaciones que eso supone, para dar paso al Espíritu de Dios, que nadie puede controlar, porque sopla donde quiere y cuando quiere, y nos hace realmente hijos de Dios y, por tanto, personas adultas y libres. Por el contrario, la Ley produce esclavos y mantiene a la gente en un perpetuo infantilismo.
En cuanto al templo, “casa de mi Padre”, en esa narración está contrapuesto a “cueva de bandidos”: la ambición y las ganancias ingentes que proporcionaba el templo constituían una verdadera ignominia. Pero, como el Evangelio es profano, no necesitamos ya templos: el nuevo templo es Jesús, y nosotros también somos templos de Dios Padre, porque poseemos el mismo Espíritu de Jesús. Y hay que tomar en serio las palabras de Jesús a la samaritana, cuando le pregunta  si había que adorar al Padre en el monte Garizín –donde estaba el templo de los samaritanos- o en el templo de Jerusalén: “Ha llegado la hora en que los que  dan culto auténtico darán culto al Padre con espíritu y verdad… Dios es espíritu” (Juan 4,23-24).
En cuanto a tu última pregunta, mi respuesta es clara: los cristianos no debemos prescindir de la Biblia hebrea, ya que es testigo y nos transmite importantes etapas históricas del pueblo de Israel desde sus comienzos, así como la diversidad de relaciones que ha habido entre Yahvé y su pueblo. Comprende narraciones, enseñanzas y pasajes bellísimos de gran relieve histórico. No obstante hay que leerla sabiendo que pertenece a esa larga etapa anterior a la venida de Jesús de Nazaret y que refleja las costumbres, con frecuencia bárbaras y atroces, de Israel y de los pueblos de Oriente Medio. De otra manera, el Dios justiciero, vengador y aterrador que con frecuencia nos presenta el Antiguo Testamento nos parecería más un monstruo que un Dios.

+  La Iglesia Católica considera que hay dos fuentes de revelación divina, que son la Biblia y la tradición. En tus análisis te refieres sólo y exactamente a textos evangélicos o de los Hechos de los Apóstoles. Parece que no tienes en cuenta la interpretación y costumbres de las primeras comunidades cristianas. Por ejemplo: la frase que San Pablo pone en boca de Jesús: “haced esto en memoria mía”… Asunto crucial, éste de la misa y el sacerdocio…si Jesús quiso que los apóstoles fueran ministros sagrados y presidieran las reuniones de la comunidad…

La finalidad de mi libro es estudiar fundamentalmente el mensaje de los evangelios, que por ser escrito y estar críticamente bien atestiguado, tiene más garantías que la tradición, que es muy cambiante y con frecuencia confunde lo divino con lo humano, acomodándose a la manera de vivir de la Alta Jerarquía.
Mi libro, El Evangelio es profano, no sólo estudia pilares esenciales de los evangelios, sino también las características y las controversias de las comunidades cristianas primitivas, reflejadas sobre todo en Hechos de los Apóstoles. En el libro también se recogen otros muchos textos del Nuevo Testamento que tienen gran relieve.
La frase de Pablo “haced esto en memoria mía”  (I Corintios 11,23-25)tiene gran importancia, porque se refiere a la praxis de las diversas comunidades cristianas  y refleja la importancia que tenía para ellas la celebración de la eucaristía.
En relación con tu último punto de vista, hoy en día se puede afirmar que ni Jesús fue sacerdote, ni consagró sacerdotes en la Última Cena. Las comunidades cristianas primitivas celebraban la eucaristía sin sacerdotes consagrados. Cada vez más comunidades cristianas  lo están haciendo también en nuestro tiempo. Pienso que este tema queda claro en el libro,  al reflexionar sobre la Cena del Señor y su  muerte violenta en la cruz.

+ Parece que tu obra, tus libros, están pensados para gente formada y consciente. Pero el siglo XX demuestra que con la gente se puede hacer lo que se quiera. El cambio de mentalidad y costumbres que hemos vivido quienes tenemos ya algunos años, es brutal. Cada sociedad inventa maneras para transmitir y celebrar sus valores. ¿Debe la Iglesia Católica renunciar a toda estructura organizativa, prescindir de una voz y una presencia en el mundo de hoy? No conozco ninguna sociedad o comunidad humana que no siga el pensamiento de sus líderes…Y no hay más pensamiento que aquel que se elabora y se comunica.

Este último libro mío rema contra corriente. En la Iglesia jerárquica, lo sagrado lo penetra y lo invade todo desde hace muchos siglos. Esta Iglesia jerárquica  vive en estructuras de poder, ostentación y dominio, codeándose con los grandes de este mundo. Tendrá que ir renunciando a este tipo de estructuras de poder y a su correspondiente organización, porque infringen los principios fundamentales del Evangelio,y cada vez son un obstáculo mayor para el anuncio del mensaje de Jesús.
La Iglesia del futuro inmediato tendrá que tener una estructura organizativa, pero no de dominio y poder, sino de servicio, ayuda  y solidaridad. Así volverían a surgir en las diversas partes del mundo por la fuerza e impulso del Espíritu Santo las diversas comunidades cristianas. Esto va a encontrar grandes resistencias, y va a ser una tarea lenta y  difícil, porque es como pedirle a la Alta jerarquía que se haga el haraquiri. Nosotros no  vamos a ver los resultados, pero hay que ir dando pasos, por pequeños que sean, en esa dirección, sabiendo que el Espíritu de Jesús estará presente La voz y la presencia de La Iglesia en el mundo tendría lugar a través de  comunidades cristianas, como en la Iglesia primitiva.

 

+ ¿Cuáles deberían ser para ti las líneas maestras de lo que se llama la “nueva evangelización”?

La nueva evangelización tiene que tener en cuenta y transmitir las líneas maestras que nos presentan los evangelios. Es decir, las comunidades cristianas tienen que ir haciendo suyos lo valores esenciales del reinado de Dios, adaptándolos a las necesidades concretas de nuestro tiempo y de los lugares donde se encuentran:

  1. Inculcar la convicción de que Dios es Padre de toda la humanidad y sacar las consecuencias correspondientes. Acabar con la teología del miedo, e iniciar una catequesis alegre y apropiada para sentirnos realmente hijos de Dios.
  2. “Dios es amor” y ese amor se convierte en ayuda,  misericordia y solidaridad con los más necesitados.
  3. Desarrollar los pilares fundamentales del Evangelio, que se identifican con Jesús, su actividad y mensaje. Habría que destacar:
  4. Su programa de liberación de toda persona marginada y oprimida (Lucas 4,14-44); su sintonía con el pueblo llano y la gente sencilla; su confrontación constante con las autoridades religiosas y civiles del pueblo, a las que  desautoriza para que la gente sencilla pueda entender su mensaje; cómo Jesús acoge de manera especial a los proscritos y postergados de la sociedad en que vive.
  5. Recalcar cómo Jesús renuncia al poder y dominio sobre el ser humano; cómo lo  coloca  en el centro de su mensaje, por encima de las instituciones más sagradas de Israel.
  6. Inculcar con los evangelios que el amor, si es verdadero, se convierte en servicio y solidaridad hacia todo ser humano, sobre todo hacia los más desfavorecidos y necesitados.
  7. Hacer ver que Jesús entregó su vida por amor y de manera totalmente libre para hacer presentes los valores del reinado de Dios.
  8. De hecho Jesús nos dejó como testamento un único mandamiento: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado. En esto conocerán que sois discípulos míos” (Juan 13,34-35).
  9. Destacar que Jesús tuvo la plenitud del Espíritu Santo y siempre estuvo impulsado por él.
  10. Destacar también que el Espíritu Santo es lo fundamental que nos sigue enviando Jesús para construir comunidades cristianas vivas y comprometidas.
  11. Hacer ver que el Espíritu nos da la conciencia de ser hijos de Dios, y nos iguala radicalmente a todos como hermanos.
  12. Destacar que donde reina el Espíritu se encuentra la libertad y la igualdad radical entre todos los hombres: no hay jerarquías ni escalafones.
  13. El Espíritu de Dios es nuestra ley interior, anula toda ley externa que quiera organizar la vida cristiana y es más exigente que todas esas leyes.

d) Es evidente que la eclesiología que se deduce de  lo expuesto  se parece bien    poco a la eclesiología que se nos ha enseñado e inculcado a través de la Iglesia oficial.
 
Por esos derroteros tendría que discurrir la nueva evangelización.

+ Hay una gran continuidad en tu obra, desde los trabajos bíblicos de tu juventud hasta los cuatro libros últimos: Devolver el Evangelio a los pobres (1978), Jesús y el poder religioso (2003), Jesús, novedad radical (2009) y El Evangelio es profano (2011). ¿Consideras que tu obra está más o menos cerrada o tienes ya en mente un nuevo proyecto?

Acabo de publicar este libro que me ha llevado unos cuatro años de trabajo y reflexión, y ahora mismo no tengo en mente ningún proyecto nuevo. Pero los proyectos surgen cuando vives al lado de la gente con sus preocupaciones y problemas, cuando reflexionas sobre lo que está ocurriendo, cuando lees lo que otras personas preparadas escriben, y cuando la Alta jerarquía sigue erre que erre condenando a personas de solvencia probada, sin dialogar con ellas. Jesús no vino a imponer su mensaje sino a proponerlo, y lo importante en los evangelios no es la adhesión a determinadas verdades de fe, sino la adhesión a la persona de Jesús.
 
Gracias, Carlos.
Entrevista: José A. Samaniego B.